pandora groovesnore & cortó maltés


más fotos pandoreando...
nosotras también on the road...
llegan los desplazamientos
sin saber de dónde el chichón de la luz
pero con hermosos recuerdos y resacas de
poesía en los bares III: ELLAS
vuk y boscá
junto a maría, laura, leticia, coché, isabel y la sorpresa de carla desde kitu, julio creatura, kebran sheriff cultural de illescas sin-city, escritor y perfecto anfitrión de poetas, gsús, david, la ausente-presente y querida ana, nuestro antólogo vicente vinalia que logró meter tanta mujer guerrera junta y regalarnos tanto love y buen rollo, j.a.b. (réalisateur & now photographer too), adolfo, javier, marta, mario, mónica, marcus...
ellos / ellas nos escucharon y animaron
a ellas / ellos muchas gracias...


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encuentros pandóricos en eventos
antes de tener un nombre ya estábamos juntos

un homenaje a charles bukowski en el club tocayo
con una camiseta de rimbaud que decía "yo es otro"

Mirando el amor por los anuncios, un poema de Cristina Morano
Me queda de aquel tiempo la costumbre
de mirar a los otros en los bares,
de escuchar lo que hacen los vecinos
y de ver por la tele los programas
malos y los anuncios cada día.
He aprendido a callarme desde entonces
y a confundirme con las mesas
o el mobiliario de las oficinas,
no se puede volver
a empezar desde ese punto.
Si te quedas aquí durante un tiempo
perderás la pciencia intentando que sonría,
creerás que estoy loca, temerás
conflictos a diario por las noches.
Así que por favor no pongas esa
cara de felicidad mientras me quejo.
CRISTINA MORANO
( De la antología Qué nos han hecho: poetas y poemas. Selección y prólogo de Lluís Pons Mora. IslaVaria Ediciones. Huelva, 2008)
La pandora Sonia San Román participa hoy en el festival Acróbatas de Gavà
Tres poemas (o algo parecido), de Isabel Bono
ella está loca
yo no la miro, la dejo hacer
a oigo respirar agitadamente
mientras limpia el brazo de la mecedora
ni el cansancio
ni el olor a amoniaco consiguen detenerla
antes fueron las persianas
mañana serán los cristales
me recuerda a los coleccionistas
infelices, a los que siempre falta una pieza
nunca estará contenta
siempre habrá algo limpio que limpiar
ella está loca
y yo no la miro
+
ella piensa que estoy loca
y estudia mis movimientos,
mis manos estirando las sábanas
doblando las servilletas
loca
porque no desayuno
porque mido el arroz por puñados
porque reciclo el aceite
porque adoro el viento agitando la ropa tendida
quiere que coma más
quiere que me peine como la mujer de un astronauta
quiere que haga feliz a su hijo
ella piensa que estoy loca
y yo, sin duda, lo estoy
+
ella no está loca
yo la observo
gastar el tiempo que le queda
en poner a prueba fuerzas y memoria
ella busca cables en un cajón
para reparar la radio
yo le alcanzo las tijeras
aunque no hay cinta aislante que nos una
ella busca cera virgen
para tapar ese enorme agujero de carcoma
que no consigo ver
ella se siente sola
yo me siento inútil
tal vez, un día
nos acerque el silencio
cuando ella no recuerde nada
y yo empiece a olvidar el nombre de las cosas
pandoras+alcohol+poesía=buen rollo

UN POEMA DE WISLAWA SZYMBORSKA

Un poema de Isabel Pérez Montalbán

te conoces a ti mismo.
Ya no estaré cuando te llegue esta carta. Todo se derrumba.
Pequeños equívocos sin importancia, tinta o caligrafía de ayer,
hoy se recobran en espuertas de grandes errores.
El muro en el espejo antecede a la noche del decreto.
Mi casa de muñecas se vende como una reliquia.
Todo verdor o cualquier íntimo trópico perecerán en un instante.
Ya todo sugiere la segunda guerra fría alrededor,
ya lo privado se oculta en los latidos fin de siglo
y lo más público se dice en la escritura invisible. Sin leyes,
el pronombre personal alcanza el grado fiero de la escritura.
No me llames, no me alguiles, no me esperes en arbril;
rastréame más próxima y mestiza en el recipiente de mayo.
Porque sé que te pareceré una extraña que no estuvo allí,
en las armas secretas de tu tiempo y tus papeles,
porque fui también incómoda huésped en mi tiempo.
Me creerás una espía que surgió del frío,
rescoldo y ceniza entre las cenizas rojas de Gramsci,
presunta usurpadora de Cándido o el optimismo,
pues cuánto dura cuanto , pequeño y grande amor,
corazón tuyo que late en el piano de mis costillas,
magma que abrasa y tintero como sangre de mi sangre
donde se moja el punzón de cuanto escribo,
fuego preso definitivamente mío sin que lo notes.
cía. Pandora

Inma Luna en Barcelona

Día: 24 de octubre de 2008
Hora: 19h
Lugar: Llibreria Pròleg
Dagueria, 13. Barcelona
Presentación a cargo de Alejandro Palomas
EDICIONES BAILE DEL S L
presenta
LAS MUJERES NO TIENEN
QUE MACHACAR CON AJOS SU
CORAZÓN EN EL MORTERO
de
Inma Luna
Capítulo dos. Por Roxana Popelka
La tía de Jessica termina de secar la loza de Sargadelos, deja comida y agua al abisinio rojo y se dispone a salir, hoy por tercera vez. Conecta la alarma -cuatro dígitos exactos- y cierra la puerta blindada con suavidad. Si por casualidad se equivoca al marcar la numeración salta rápidamente la alarma y llaman de la central preguntando por la contraseña. Ya le ocurrió más veces, por eso lleva apuntada la palabra Alaska en un papel, dentro del billetero de piel. Cruza la calle y mira de reojo el largo de la falda en el escaparate de una tienda de caramelos. No hace nada especial para ganarse la vida. Trabajó en una ONG dedicada a recolectar material escolar. Lo mandaban en Airbus a un país de América Latina que nunca llegaría a conocer. Primero estaba su marido, después la población analfabeta. Eso decía Antonio, y ella le hacía caso rellenando cada noche su vaso de Jack Daniels. Eran noches de sofá y tele con concursos y premios, noches sin nada que hacer. Se levantaba de madrugada; sisaba la calderilla de los pantalones de él que luego gastaba en máquinas tragaperras, o contactaba con tarotistas que le auguraban, una y otra vez, un futuro venturoso. Creía en el más allá y envidiaba a su hermana por haberse casado otra vez. Después de la muerte de Antonio conoció a Manuel, pero se lo dejó bien claro cuando le explicó que tenía mujer; nada iba a cambiar sólo se verían los martes hacia las seis. Ahora quiere renovar la casa para invitar a sus nuevas amigas. Las conoció en un hostal de las Rías Bajas, enseguida hicieron buenas migas. Se ven con frecuencia en un café de la calle Doctor Fourquet. Quedan siempre a la misma hora: a las cinco y diez.
un poema de Anne Sexton
Nosotros somos América.
Somos los que rellenan los ataúdes.
Somos los tenderos de la muerte.
Los envolvemos como si fuesen coliflores
La bomba se abre como una caja de zapatos.
¿Y el niño?
El niño decididamente no bosteza.
¿Y la mujer?
La mujer lava su corazón.
Se lo han arrancado
y se lo han quemado
y como último acto
lo enjuaga en el río.
Este es el mercado de la muerte.
¿Dónde están tus méritos,
América?
Eduardo Boix me preguntó y yo le contesté
ENTREVISTA A INMA LUNA

.............Un poema de Alejandra Pizarnik

paaara hoooooy!

Un poema de Ester García Camps
y tú sigues apoyándote en la palabra poesía
como un absurdo intento de entender
que hace demasiado tiempo
que aprendiste a arreglártelas por tu cuenta.
vas creando escenario que nunca podrás pisar
y mantienes un ridículo pulso con miles de signos de interrogación
que juegan a la retórica en tus narices.
de pronto se hace demasiado tarde
y los tragos -los malos tragos-
empiezan a pesar en tus labios
como todas esas palabras que todavía no te atreves a pronunciar.
vives rezando a dioses en los que no crees lo suficiente
y aprietas fuerte -muy fuerte- los puños
ante cualquier señal de delirio de pesadilla.
esbozas tus propios planes sobre las baldosas
y firmas con tus huellas dactilares
porque tu nombre
tu jodido nombre
nunca significó demasaido.
te he visto millones de veces
con millones de caras distintas
pero siempre la misma cruz:
eres cualquier tipo,
un tipo cualquiera
en cualquier lugar.
ESTER GARCÍA CAMPS
generación bloguer
la manera de recogerse el pelo
de mediados de los 80...

Una copa con...dos pandoras y medio

pandora, la bailarina-bailaora

Diría Alaska...
Bailando,
me paso el dia bailando,
y los vecinos mientras tanto
no paran de molestar.
Bebiendo,
me paso el dia bebiendo,
la cocktelera agitando,
llena de soda y vermut.
Tengo los huesos desencajados,
el fémur tengo muy dislocado;
tengo el cuerpo muy mal,
pero una gran vida social.
Bailo todo el dia,
con o sin compañia.
Muevo la pierna, muevo el pie,
muevo la tibia y el peroné,
muevo la cabeza, muevo el esternón,
muevo la cadera siempre que tengo ocasión...
Dos Pandoras en La Ciudad en Llamas

María Eloy-García y Sofía Castañón participarán en el I Encuentro de Poesía Joven La Ciudad en Llamas que tendrá lugar los días 22, 23 y 24 de octubre en Oviedo.
Entrevista a Déborah Vukušić en La Región

Déborah Vukusic: ‘Lo peor de la guerra fue regresar a un mismo lugar pero con otro nombre y otra bandera’
Actriz y escritora de poesía
La actriz y escritora Déborah Vukusic, hija de padre croata y madre ourensana, presenta su última antología poética ‘Guerra de identidad’, donde narra sus recuerdos de la guerra en la antigua Yugoslavia.

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(continúa leyendo aquí)
Un poema de Piedad Bonnet

Alter ego
Ella no creció nunca tiene miedo
a lo oscuro y al triángulo que es el ojo de Dios
y al Padre que ajusticia con su voz militar llora de amor
cuando alguien acaricia su cabeza
suma mal y en los dedos
resta mal
le gusta el vientre liso de las piedras
ver por las cerraduras habla a solas
y sueña
y desearía
que el sueño fuera el día
y el día
un viejo guante al que se da la vuelta.
La otra va por ahí poniendo emplastos
compresas cataplasmas hace dietas
sabe dónde es Zimbawe para qué es el amonio
lee a Kant y a Sor Juana
zurce su corazón con tal cuidado
que no se note un nudo en el reverso
mira crecer manchitas al dorso de sus manos
respira lento
y traga cuchillas.
De vez en cuando
la una se tropieza con la otra
se miran de reojo
a punto de abrazarse de decirse
la lástima la rabia la ternura.
Foto: Jenni por Jenni
un poema de Déborah Vukušić*
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Detrás de cada sueño, un poema de Inma Luna

Lo extraordinario está también a mi alcance:
en el placer de mirarte,
en la desorientación de tu pelo.
Quizá las cosas sean así detrás de cada sueño.
Ha habido un tiempo
en el que no se dibujaban las palabras
pero sólo las plantas no tienen memoria
aunque
-pensándolo mejor-,
quizás recuerden una lluvia
más fresca que las otras,
más nutritiva.
Lo extraordinario está también a mi alcance:
en el placer de habitarte,
en la constancia de tu boca.
En este instante,
cada día
es como una reforma.
Dolor conmovedor que lima las aristas.
Por eso quería solicitarte
para tiempos de crisis,
algo de extraordinario,
algo de inexplicable,
algo que esté detrás
de cada uno de mis sueños.
Algo para hojear en la sala de espera de mi vida.
Mujer y hombre dormido, un poema de María Beneyto
Me quiere maternal. Le miro el sueño
intentando escapar de sus pulmones.
La más cierta y normal de sus versiones
está ahora en su ser distantes, isleño.
Quiere que sea otra. Y me suplica
ternura interminable, amor que acoge,
y, de mi dualidad, tan sólo escoge
lo que en la duda y el error se implica.
Duerme. Su pecho aloja un torbellino
de larvas, de iniciales, vidas ciegas.
Su viente cede al corazón entregas
de paz. Para besarle en paz, me inclino.
Maternal yo, la estéril, la disuelta
en la espesura del no ser futuro...
Maternal yo, playa sin agua, muro
de la desolación, en sombra envuelta...
Quiere quizás volver al claustro tibio
de la mujer antigua, aquella Eva
madre oscura y terrible, que nos lleva
al eterno nacer. Quiere su alivio.
Su alivio, en la palabra enternecida
que diga a cuanto él le pida, amén.
Quiere una madre cerca de su vida.
Yo también.
MARÍA BENEYTO. Nocturnidad y alevosía. Editorial Pre-textos, 1993.
Un poema de Begoña Paz
A ten os ollos riscados e as orellas grandes.
Gústanlle os documentais sobre a natureza.
Di que este ano quere viaxar, pero non a Taiwan,
(alguén lle contou que alí explotan os nenos).
De maior quere ser biólogo mariño.
Vivirá en Vigo, terá moza, gañará o premio Nobel,
deixará que lle enchamos a neveira as fins de semana.
B está moi delgado, ten os dentes saíntes
(di que a ortodoncia non lle presta coa roupa que leva).
Cando era máis pequeno quería ser rico e famoso,
agora conformaríase cunhas zapatillas de cento oitenta euros
para presumir diante dos amigos. Como non hai cartos
presume da súa tolemia. Son perigoso. Os meus pais medícanme.
Calquera día vou matalos a todos.
NIÑOS
A tiene los ojos rasgados y las orejas grandes.
Le gustan los documentales sobre naturaleza.
Dice que este año quiere viajar, pero no a Taiwan,
(alguien le contó que allí explotan a los niños)
De mayor quiere ser biólogo marino.
Vivirá en Vigo, tendrá novia, ganará el premio Nobel,
dejará que le llenemos la nevera los fines de semana.
B está muy delgado, tiene los dientes salientes
(dice que la ortodoncia no le pega con la ropa que lleva)
Cuando era más pequeño quería ser rico y famoso.
Ahora se conformaría con unas zapatillas de ciento ochenta euros
para presumir delante de los amigos. Como no hay dinero
presume de su locura. Soy peligroso, Mis padres me medican.
Cualquier día voy a matarlos a todos.
Godot también espera, un poema de Gloria Gil
Godot también espera,
en la taberna de Reina Victoria
aguarda su turno tomando una cerveza.
Ya ha sucedido,
como supimos desde el principio de los tiempos
está pasando.
Ya se subasta mi casa y los postores
son crueles en su inocencia de náufragos
que perdieron y ahora quisieran ganar
como sea, lo que sea.
Apuestan.
Godot también espera,
no en vano la esperanza
no es más que una condena.
GLORIA GIL ROMERA
Generación bloguer
La manera de recogerse el pelo
Etimología

Recuerdo tu amor como si fuera futuro, un poema de Safrika

Un movimiento mecánico, espléndido en los brazos, la lengua se apresurará
extendida y salvaje sobre un chorro de luz de ojos, y un poco más tarde
después de correrse se darán la espalda, tratarán de olvidar esos defectos
físicos del otro, todo cobrará dimensión de aguacero y difusión de miedo
en el cuello y en las manos, un nudo de nervios y carencias en la aorta.
Su bilis y mi bilis y un juego de niños amarillo y fugaz a eso de las diez
un portazo y la televisión que apagamos, recuerdos distintos, tú viajas por allí
y yo golpeo el suelo con la cabeza, el suelo frío el culo en el suelo frío es
invierno el culo desnudo sobre el suelo tan frío y mis ojos como persianas
que no dejan, esta vez no, pasar la luz.
Tú estás allí viajas en la medicina y la clemencia, respiras su cabello negro yo
sigo allí viajo allí con
mi tristeza en las muñecas, contra la pared del baño una nube de pollas y trastos,
un regalo esas pequeñas figuritas para adiestrar el futuro,
palabras deshinchadas que se pochan
en un teléfono móvil y poca suerte y poca gracia
que dormidos ya hasta los sueños
son jirones de un guión repetido y soso.
Anna Ajmátova

Anna Ajmátova
un poema de Joan Margarit
Una farola rota y apagada.
Su cometido no es iluminar la
acera,
sino ser ese poste
de hierro puesto en pie en la
oscuridad.
En la calle, quemado, hay un
contenedor
negruzco, roto, corrompido el
plàstico.
Él mismo es, también,
retorcido y volcado, un
desperdicio.
Nuestra hija es la angustia por
el paso del tiempo
que, despacio, va helándonos
la vida.
Ahora su objetivo no es amar
ni ser amada, sino ser el polvo
de una materia gris y sin
sentido.
Todo pierde su frágil misión.
Y, mira, amor, nada me
importa el nombre
que acabemos por darle a
todo esto:
de ahí es de donde viene
nuestra fuerza.
Esta parte de mí que te es
desconocida,
la del dolor desordenado y frío,
la que más te repugna,
es la que ha estado siempre
junto a ti,
la que, sin condiciones, más
te ha amado.
Un poema de Sonia San Román
A Blancanieves la mató su madre (Diario El Mundo. 02 de octubre de 2003)
Me sorprende que todos os empeñéis
en ser mis madrastras,
mis enanitos,
mis espejitos mágicos,
mis manzanas venenosas.
Soy la Blancanieves negra
inmune a vuestro cianuro,
que escupe
a esos príncipes perfectos
plastificados y púberes.
Soy la Blancanieves
menstruante,
la princesita preñada,
la impúdica y casquivana
Blancanieves de taberna.
La niña despierta,
mientras se hace la dormida.
La Blancanieves
de látigo húngaro,
de katana japonesa
y de puño americano.
La Blancanieves con metralleta.
La princesa de la voz agria,
la de los gritos duros,
la de la cerveza amarga.
Blancanieves sin madrastra,
sin príncipe,
sin enanos.
De Planeta de poliuretano Ed. Crecida, 2005
Número 22 de El coloquio de los perros, con un poema de Balbina Prior.

Memoria (La Campana) Histórica
Atraviesa mi abuela
campos abandonados por la guerra. Cruza
las sementeras desiertas con su hijo
a cuestas. Los campos, cobijo del miedo,
mi abuela con su hijo a cuestas.
Campo a través, mi abuela,
con hambre y el fusil
Esperando a los bárbaros.
Bárbaros en España, abuela.
Atraviesa el campo abandonado,
sin satélites, portátil, ni GPS, mi abuela.
Los campos entregados al enemigo.
Cunetas va dejando atrás,
atrás a la guerra.
Paseados en las cunetas atrás
llenan las sementeras. Bajo
la arena los paseados sin destino ni futuro,
sin frontera.
Mi abuela, sin portátil, sin comida, ni GPS,
huye a pie hacia La Campana,
Mi abuela, con su hijo en brazos, mi abuela.
Dejo atrás el recuerdo de La Campana
y la señal en la autovía que me anuncia:
Mi abuela, La Campana, mi abuela.
BALBINA PRIOR
BUENAS NOCHES, de Isabel Bono
Anatomía Patológica. 26 de enero de 1996. Isla Correyero.

El mito de Pandora contado por figuritas LEGO
Producido por Cortosmuycortos.
de un poema de Rubén Darío
que habéis sido los fieles en la desilusión,
mientras siento una fuga de americanos potros
y el estertor postrero de un caduco león...
...Y un cisne negro dijo: «La noche anuncia el día».
Y uno blanco: «¡La aurora es inmortal! ¡La aurora
es inmortal!» ¡Oh tierras de sol y de armonía,
aún guarda la Esperanza la caja de Pandora!
Pandora en la tele

Concha de oro para La caja de Pandora
