Beirut, I love you de Zena El Khalil


Beirut me disparó al corazón una y otra vez. Siempre era una sorpresa. Siempre era un final y un nuevo comienzo. La mañana después de una botella de vodka. Un renacimiento. Beber agua después de comer helado. Los escalofríos que produce una canción maravillosa. El ataque de pánico después de fumar hachís. Los fantasmas en los túneles. Los miles de personas, diecisiete mil para ser exactos, que siguen oficialmente desaparecidas. Son las fosas comunes aún sin descubrir. Son las ejecuciones que vendrán a continuación. Es una operación de reconstrucción del himen. Es la adicción a la siguiente bomba. Es el pintalabios naranja. Es resguardarse bajo los emparrados. Es estar montando en bicicleta cuando deberías estar eligiendo un marido. Es
ponerse un vestido de novia y correr por las calles de Beirut. Es descubrir la religión a través del sexo. Es descubrir la música a través de la guerra. Es comer queso en lonchas con pan de pita. Es beber whisky con tres hielos, ni uno más ni uno menos.
Es llorar mientras duermes.
Es vomitar moscas negras.
Es matar mientras tienes un orgasmo.
Fragmento de Beirut, I love you de Zena El Khalil. Ediciones Siruela, 2009.

0 comentarios: