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Golpe interior, un poema de Ana Patricia Moya


No temas jamás a tu oponente.
Tu mayor enemigo: tú.

Yolanda Sáenz de Tejada one more time



Yo me crié entre
chicos.
Hombresniños
de vello naciente
en la voz.
Y jugué a indios y
vaqueros
(en lugar de ligarme
al novio de la
Nancy).
Aprendí a conducir
con mi primera
menstruación.
-Aquel R6 atravesaba
(sin freno)
el mar de olivos
en las ardientes tardes
de verano-.
Mi piel huele aún
a aceituna
caliente
y al beso de aquel
chico moreno
que se me escurrió
(años más tarde)
de la vida.
Yo me crié entre
chicos y
robé con ellos
en las casas
abandonadas de mi pueblo;
escondí postales
de mujeres desnudas
que se tocaban
los pechos
y caminé sin miedo
por los tejados de
mi barrio.
Con mi gran parte
masculina,
adoro a las mujeres
que son así.
Y con la inmensa
femenina,
adoro a los
hombres
que aman a esas
mujeres.

Un poema de Noemí Trujillo de su nuevo libro "Lejos de Valparaíso"


Estoy en llamas.
En mi corazón
no hay lares.
La noche ondula
sobre mi raíz
y no podré dormir.
Mañana te marchas
de viaje.
Otra vez.
Tengo una falta
de diez días.
Si pudiese,
te lo diría.
Estoy en llamas.
Mis ovarios huelena fruta podrida.


Extraído del libro "Lejos de Valparaíso" de Noemí Trujillo, Ed. Sial 2009 del que se hará una presentación hoy jueves día 12 de noviembre a las 18:30 en la Casa del Libro del C.C. Vilamarina (Avda. Siglo XXI, 6 - Local 9) Viladecans

Sábado, mientras baño a mis hijas y Jasmín de Yolanda Sáenz de Tejada


sábado, mientras baño a mis hijas…

Isabel tiene 12 años. En su cuerpo (abrigado por mis besos) se adivina el mar de hormonas que la inundan, irrumpiendo en su cerebro con la necesidad animal de sentirse mayor.
Dentro de su piel, su corazón fluye tan vertiginosamente que casi puedo acariciarlo con mis manos.
La comparo contigo y con tus amigas, niña desconocida, con esa miseria de vida que os compra y os vende como perras en edad de parir, cuando sólo sois niñas sin infancia en edad de jugar…

………….

Jasmin

era la mejor,
de lo peor.
Sus amigas
la llamaban
Labios de Oro y
con sólo 14 años
(una noche)
se acostó
con 12 soldados
italianos.
—Seguro que
no durmió—.
Son las once de
la noche en
Sarajevo,
en la base militar
de la OTAN.
(La que los
defiende).
La niña,
que no lleva
minifalda
para no quedarse
atrapada
entre las alambradas,
pasa escondida
en un asqueroso
abrazo de
la noche.
Dentro,
apoyado en un
contenedor,
la espera un soldado.
—Esta vez
es francés—.
Pagará 50 marcos
alemanes
por una felación.
Pero ella se
llevará 10.
Seguro que el soldado
tiene madre,
o hermana,
o hija,
que es peor…
Y seguro que no sabe
(el mal nacido)
que Jasmin,
esa noche,
al volver a
su casa,
desapareció.

Titulares, un poema de Nares Montero



Podría darte titulares para empapelar la habitación.

Hay una serpiente que repta el bajo vientre de los deseos.

Quiero jugar con el sur
como si fuera una palabra que desdibuja las olas
que sólo están allí. En los párpados viscosos.
En el calor más profundo, el de vainilla.
Cuando pienso en ello,
en eso que tú y yo sabemos,
siempre me imagino una niña dando vueltas
haciendo que la falda del vestido
alcance el cielo raso de su cintura
aún por formar.
Ríe y se marea,
como cuando me tocas.
A veces no sucede más que un escalofrío.
Otras, tengo la tendencia suicida
a lanzarme en tus brazos,
en el hueco, esa canasta.
Aterrizar en un aeropuerto fantasma
es uno de mis pasatiempos favoritos.
La hora de la comida se queda en los pulmones.
Llueve a cántaros (¡carámbanos!) en los pies.

Te escribo como si sonaras.
Como si tu refugio fuera mi caja de resonancia.
Un mundo perpendicular en el que los sucesos
fueran, se fueran,
inservibles.
Todas las cuerdas te rozan y tu apareces,
tan de repente, como un susto de cine.
Sesión golfa.
Cubierto de gotas, húmedo.
Recién nacido en un invernadero.
Te rodean tomates y acelgas
y menguado pero maduro abres los ojos pulpa,
las verdes vainas que me piden
un susurro de alimento,
sexo postrero y maternal.
Inicio de vida y un mundo limpio
que es una esperanza maltrecha.

Podría darte titulares y te doy la esquela de tu muerte,
porque no existes.


Un poema de Elena Medel




SUEÑO SUCIO #2

Me arranco la piel seca de los labios. Caen, de mis dedos al suelo, virutas antipáticas y grises. Permanezco unos minutos con los labios heridos. Tomo el cepillo de dientes eléctrico, enfrento su fuerza a mi silencio. El cepillo, de inmediato, se ha llenado de sangre. Las llagas crecen como esos familiares a los que sólo visitas de verano en verano. Incómodas; heridas como valles, un cadáver en la piel seca de mis labios.

(de Tara, DVD Ediciones, 2oo6)

7 jugadas en blanco y negro by Carla Badillo

A Mark Álvarez.

1
Llevo tacones
Y un cuervo escondido en mi vientre
Visto de blanco
Para camuflarme al otro lado del tablero.

2
La siguiente movida
Le corresponde al caballo blanco
El peón lo mira desafiante
El caballo permanece inmóvil
Puede comerlo, pero no lo hace
Sabe que detrás de esa mirada
Se esconde su reina.

3
Cuando las piezas están dispersas
El tablero es cama general
Se pierden las identidades
El rey queda desnudo
Las torres no son capaces
De escoltar a nadie...

4
Sentado en la barra del Bar
El alfil quiere comerse a la reina
A tres sillas de distancia.
De nada le sirve moverse
De esquina a esquina.
Todo lo que necesita
Son dos pasos al frente
Y girar a la derecha...
El alfil daría todo por ser caballo.

5
Sentado en la misma barra
El caballo piensa en la rapidez del alfil
Y en su incapacidad de usarla.

6
El caballo blanco es viejo
La reina negra es joven
El tiempo les hace jaque.

7
La reina se monta en el caballo
Y juntos abandonan el tablero
Jaque mate al tiempo.

extraído de su blog: mujer en tierra firme

invierno rojo en parís

INVIERNO ROJO EN PARÍS
Elia Maqueda y Silvia Oviedo
Poemas sobre música de Boris Vian
Hoy
a las 20hs.
Libertad 8
Madrid

El afán por nacerse de Begoña Abad

Me estreno en el blog... más vale tarde que nunca, espero hacerlo bien. (Gracias, Brenda)

Os dejo un poema de Begoña Abad, poeta logroñesa, amiga y mujer de rompe y rasga que debería ser declarada Patrimonio de la Humanidad pero ya. Ahí va:

Sin acto de amor que me conciba,
sin madre que me espere,
sin saber para qué,
sigo empeñada en nacer
a cualquier hora,
de cualquier manera,
por olvidarme de los días
en los que nacía muerta
o en los que me moría
de a poquitos silenciosos.
Nacerme a cada paso
aunque venga de nalgas
y con dos vueltas de cordón
enrollado en el alma,
nacerme y respirarte...

un poema de olvido garcía valdés


Hablo contigo,
te hablo de una casa que he visto por la calle,
descascarillada bajo la lluvia,
o de cómo a veces
me quedo sentada mirando sin ver
o de qué extraños los pájaros.
Te hablo, anciana, o hablo para mí,
imagino tu cuerpo,
que se va aquietando poco a poco
mientras coloco en una jarra
unas ramas de almendro;
las cogí hace tres años, pero no se han podrido
ni han caído las flores.
No significa nada,
tampoco la casa bajo la lluvia
significa nada, ni el lento
deterioro, pero todo es extraño
como pájaros.
Rcuerdo personajes
de Ozu: el padre, la madre,
son ancianos también, es su vacío
antes de morir;
mi vacío es este tiempo que se extiende
reflejada en los otros,
su envejecer, su fealdad es la mía.
Te hablo,
pero sólo puedo hablarme,
he sentido por ti el rencor que sentimos
hacia los que hemos amado;
ahora estoy tranquila,
miro al vacío,
te oigo dentro de mí.
O de pronto paseo
cerca de un puente, es finales
de octubre, siento
una alegría difícil de explicar.
La alegría es misteriosa,
externa como un chaparrón,
la tristeza, en cambio, forma parte del ser,
casi constante, solapada en todo caso,
razonable siempre.

de ella, los pájaros, 1994

testamento, un poema de concha garcía


Amor mío dos puntos, se cayó
la voluntad de seguir siendo, salgo
enhebrada de tu saliva aún y me
aturde dejar de perseguirte, tú que fuiste
llama en la ojera y calidez de un dedo
locura de apuñalamiento certero, ensayo
noble que se caracterizaba por la insistencia
del tema con un fondo alegórico,
certerísima me quedo donde estoy, ¿qué
está más lejos? ¿Lo que sigue
permaneciendo? Me diseco las manos
para no tener que hacer escrutinios
con las caricias insentidas. Tengo
que escribir aún otro poema
mi sentencia y un método
para olvidarme de tu lengua.

de Desdén (1990)

un poema de pura salceda


VEINTITRÉS.
.
Llueves. Te derramas en mi boca. Ya no quedan caminos, sólo el fulgor de tus manos. Se estremece el tiempo. Fecundas encuentros en el vuelo húmedo de la sirena. Me toca tu voz esperada. Humedad láctea en los ojos amarillos de la luna. Impregnas mi piel, nómada de deseo. Deshago la lluvia en las manos del olvido. Ahora lo sé,
.
me faltabas tú.
.
.

NEOLÍTICO, un poema de maría salgado


la mujer
se atora.
es el quicio de los tiempos
quien la observa.

la mujer amansa
este pan que se ha de llamar pan
sin trigo, ni muela, ni masa, ni pan.
teje
sin tela el vestido para el rey.

la mujer
atisba
los tumultos de horizontes
que rebosan de lo que no es.
inventa
el futuro que nos ha de perseguir hasta
el futuro.

UN POEMA DE ARTHUR RIMBAUD


Porque a las Pandoras nos gustan también los hombres!


CANCIÓN DE LA TORRE MÁS ALTA

Ociosa juventud
sometida a todo,
por delicadeza
he perdido mi vida.
Ay, que venga el tiempo
en que los corazones se enamoren.

Me dije: abandona,
y que no se te vea,
y sin la promesa
de más altos gozos.
Que nada irrumpa
el augusto retiro.

He tenido tanta paciencia
que para siempre olvido.
Temores y dolores
han subido al cielo.
Y la dañina sed
oscurece mis venas.

Así La Pradera
librada de olvido,
crecida, florecida
de incienso y cizañas
al zumbido feroz
de cien sucias moscas.

Ay, mil viudeces
de un alma tan pobre
que sólo tiene la imagen
de Notre-Dame!
¿Y acaso rezar
a la Virgen María?

Ociosa juventud
sometida a todo,
por delicadeza
he perdido mi vida.
Ay, que venga el tiempo
en que los corazones se enamoren.

Mayo 1872