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De cama a cama... Un poema de Lucía Fraga

Ya nos conocen en todos los hoteles.

Tú eres un padre manipulador
o yo una esposa demasiado joven,
aunque cuando cerramos la puerta
ya no soy "señora de"
y me cambian el nombre
por una palabra poco honesta.

Una mano tuya es una pezuña de cerdo
sobre el velo de Viridiana.
La virgen humillada.
La angustia de la mancha imaginaria.
Nunca unos ojos gritaron con tal desesperación.

from: Nostalgia del acero
Los libros del caracol, Follas Novas (A Coruña, 2006)
cuadro by Goya "Saturno devorando a sus hijos"

BIZNAGA, de Isabel Bono*


ayer me lo explicó bien bien una biznaguera de 21 años:

-se deja secar una rama de hinojo
-se roban capullitos de jazmines en los chaleses de los ricos
-se pinchan como si enhebraras agujas
-por la noche se abren y se venden a 3 euros

son caros, me dice
pero yo los vendo todos porque soy muy graciosa

*puedes los sueños de esta bloguerpandora en: la espuma de las noches y sus momentos mágicos en: hojas secas mojadas.
extraído de un e-mail & posteado de: generación bloguer.

A CRUÑA & XIXÓN, HOY & MAÑANA


sentido contrario, un poema de Ester García Camps

sentido contrario

Rhapsody

el sonido agudo de un cuarteto de siglo
en sol menor
tarareando las estrofas del pasado
y todas las arrugas de la vida
construyendo sus tristes poemas
desde el bolsillo más oculto
de unos viejos jeans desgastados.

el destino silencioso se enciende un cigarrillo
de la forma más canalla posible
y en la televisión,
esta noche,
alguien hablaba de amor y laberintos.

lo vi con tus propios ojos.

tengo las raíces de mi historia tatuadas en los puños
y un par de cicatrices de sobra
que me impiden olvidan
que las guerras más crueles 
empiezan delante del espejo.

comprendí demasiado pronto que estrellarse contra el asfalto
es la forma más bohemia de hablar de caminos y pisadas.
que de costumbre, y sin acostumbrarse, todo acaba reduciéndose
a lanzar una moneda al aire y esperar que salga cruz,
porque dar la cara, colega,
es algo de lo que todavía no soy capaz de hablarte.

soy el alter de mi alter y si te pones a pensarlo,
si de veras lo piensas bien,
toda la vida que me dicen me queda por delante
es la misma que por detrás 


de su blog: la vida monta en bici 

nuestra vida son puñaladas, un poema de KATERINA GOGU

1.
Nuestra vida son puñaladas
en sucios callejones sin salida
dientes podridos descoloridos slogans
un grave bestiario
olores de meadas y antisépticos
y esperma podrido. Carteles destrozados.
Arriba-abajo. Arriba-abajo, la calle Patisíon.
Nuestra vida es la Patisíon.
El Dixán que no contamina el mar
y el cantante Mitropanos entró en nuestra vida
y a él también nos lo tragó la Cisterna
como a las tías de culo alto.
Nosotros aquí.
Ansiosos viajamos durante toda la vida
por el mismo recorrido.
Humillación-soledad-desesperación. Y al contrario.
Vale. No lloramos. Hemos crecido.
Sólo cuando llueve
chupamos a escondidas nuestro dedo. Y fumamos.
Nuestra vida son
inútiles resollos
en huelgas concertadas
con chivatos y coches de policía.
Por eso te digo.
La próxima vez que nos disparen
que no salgamos corriendo. Vamos a alinearnos.
No vendamos barato nuestro pellejo.
No. Llueve. Dame un cigarro.

Katerina Gogu.
16 SEÑALES DESDE EL FRÍO.
Traducción de Kostas Tsanakas & Juan Carlos Reche.
Edición de Kostas Tsanakas, Juan Carlos Reche y David González.
Ediciones Ropynol, Córdoba, 1999.


un poema de LUCÍA FRAGA




Y ahora me encuentro aquí,

con los restos de sangre en las piernas

con la jodida noticia de que has vuelto.


¿Qué te trae de muerto

lo que no te trajo de vivo?

Yo sigo aquí,

con la misma gabardina.

Soy la chica de “El loro Azul”,

pero no me preguntes por nadie, ¿vale, muchacho?

Dijimos sin preguntas,

como le habrías dicho

a tantas “nenas impresionables”

necesitadas de un héroe.

A las que seducías con tu cara larga

y tu aspecto de tipo misterioso.


Yo he sobrevivido sin ti,

sin un visado para Lisboa,

sin viajar al país de Los Inoportunos.


Borracha, jugadora, contrabandista...

Nada que no hicieras tú en tu café americain

Te vendiste al paseo de las estrellas

y preferiste una vida “tranquila”,

con una chica mona

que no les escupía a los tahúres. (Una Guerra hace daño, mein lieber)

Claudicaste, perdedor.


Renau murió en extrañas condiciones...

¿Extrañas? ¡Ja! Un marido cabreado.

Tú hubieras muerto también

de manera extraña,

pero sin ese romanticismo,

que te atribuía el capitán.


Ya sabíamos todos que Sam

no sabía tocar al piano

más que aquella maldita canción.

Por eso se desacompasaba

de la orquesta y la moviola;


Como tú,

que dejaste dos vidas

y una viuda no reconocida

en

compás de espera. Lucía Fraga.


extraído de su blog

Mirando el amor por los anuncios, un poema de Cristina Morano

MIRANDO EL AMOR POR LOS ANUNCIOS

Me queda de aquel tiempo la costumbre
de mirar a los otros en los bares,
de escuchar lo que hacen los vecinos
y de ver por la tele los programas
malos y los anuncios cada día.

He aprendido a callarme desde entonces
y a confundirme con las mesas
o el mobiliario de las oficinas,
no se puede volver
a empezar desde ese punto.

Si te quedas aquí durante un tiempo
perderás la pciencia intentando que sonría,
creerás que estoy loca, temerás
conflictos a diario por las noches.

Así que por favor no pongas esa
cara de felicidad mientras me quejo.

CRISTINA MORANO
( De la antología Qué nos han hecho: poetas y poemas. Selección y prólogo de Lluís Pons Mora. IslaVaria Ediciones. Huelva, 2008)