CARTAS DESDE SU CELDA de Rebeca Tabales

Eva cumple la condena de su pecado original,
come una vez al día (manzanas y manzanas. Las
crueles cocineras),
la directora sádica, los carceleros hembra...
Cuando revienta, escribe.

I

Querida Blancanieves:

Es injusto que habiendo cometido exactamente el mismo delito,
yo esté pariendo con dolor y tú esperando al príncipe.
Maldita...
a quién se la mamaste?

etcétera.

II
Querido Adán:

A veces vuelvo a leer tus cartas.
Busco emoción.
Muevo la cola del sueño como un cachorro,
hembra, claro.
No es que te añore en absoluto.
Demasiado caduca, tu saliva, como una hoja de acacia.
No.
Yo en mi imaginación
te hago de oro, te hago de jade, como los monumentos
funerarios de la dinastía Shang.
Te hago un recuerdo memorable, construyo casas con
los escombros de tu memoria.

Resultan inhabitables.
Y me muero, mi amor, cada segundo. Cada segundo
siento que termino.
En el momento del zoom dejaré caer el cuello
exactamente en este bello punto.
En el momento del fundido en negro serñe por fin un
mito interminable.
Pero a esta fortaleza le falta una mitad. El héroe
mítico, querido, el héroe.
¿Tú sabes lo que es eso?
¿Tú sabes lo que es eso, bípedo descalzo, obtuso
cazador?
Será que en el presidio he adquirido el hábito de
la historia.
Será que el transcurrir de los hombres y sus
modas me han sacado brillo
(aunque en el fondo añore tanto mi cueva).
Por una vez deja de ser mediocre para salvarme.
Contesta por una vez a esta misiva.
Sólo en la soledad sin focos lo reconozco.
No me muero de amor, me muero de
insuficiencia.

Como Emma Bovary.


de Periféricos 15 poetas Ignacio Elguero (ed.). Universidad Popular José Hierro. 2004.

4 comentarios:

Eva dijo...

Realmente impresionante

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

Una gozada de ingenio, arte puro. Un saludo

Rebeca dijo...

Qué honor ver mi poemita publicado en este estupendo blog. Gracias. Un abrazo a todas las Pandoras.

rebecatabales@wordpress.com

Begoña Leonardo dijo...

Un mecanismo perfecto para que la emoción aflore, me enmudeció la palabra celda desde el primer instante y tuve que contener la respiración hasta el final. Cariñitos.