
Pandora’s Mighty Soldier

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Un editor de sensibilidad pandórica

Hace ya un tiempo, leyendo una revista literaria, cayó ante mis ojos una fotografía de Simone de Beauvoir desnuda. No se le ve el rostro, está de espaldas recogiéndose el pelo mientras se mira al espejo. Para mí fue un impacto visual y erótico tremendo. No se trataba de quien fuera el personaje, podría haber sido cualquiera, era la escena, ese cuerpo de mujer, a su aire, transmitiendo una naturalidad pasmosa y sobre todo una libertad manifiesta. Ahora que he vuelto a dar con ella, con la fotografía, sigo sintiendo la misma atracción casi religiosa por esa instantánea. Me convierto en un voyeur de pasmoso sosiego, en un erotómano de acuarela. Contemplo su belleza física, y ahora sé, por mis posteriores lecturas, que fue una mujer que intentó vivir la vida que imaginaba y que luchó por ella. Asombrosa fotografía, hermosura de alma y cuerpo en una misma instantánea.
Del blog de Tito Expósito, El editor incandescente
Presentación de El pez místico, de Nuria Ruiz de Viñaspre

El libro El pez místico de Nuria Ruiz de Viñaspre, editado por Olifante Ediciones,será presentado el viernes 25 de septiembre a las 19.30 de la tarde en la Librería Primado (Gran Vía 29) de Valencia.
Participan: Laura Giordani, Arturo Borra, Viktor Gómez, la autora y Trinidad Ruiz Marcellán (de Olifante).
antes del color
Carmen Camacho en Sala Marte -Salamanca-

Palabra & Hang [poesía y otras percusiones] es exactamente eso: palabras y voz de Carmen Camacho y texturas sonoras interpretadas al hang (instrumento de percusión en metal y encanto) de mano –de manos– del músico Javier Prieto. Esos poemas y ese hang por tientos, funky o blues con-versan y se dejan cacharrear, lo uno con lo otro y los dos con quien se deje. Con estas mimbres Carmen Camacho y Javier Prieto estaremos en la Sala Marte el próximo 21 a partir de las 21:00: golpe a golpe, verso a verso, golpe a verso, verso a golpe y otras muy posibles combinaciones.
HAPPY B-DAY, 23PANDORAS' BLOG!!!

Merche Bautista vestida de media naranja

TEJERSE CON PALABRAS
Yo quiero cantar a
los conjuros de
Yo soy mujer-lluvia, Quiahuitlcihuatl.
Yo soy mujer-agua
alzadas las velas, ¿Navegar o flotar?.
Yo soy mujer-árbol
Yo soy mujer-hoja.
y cargo conmigo
como ayer, como mañana, como siempre.
Yo soy mujer-verdad
yo soy mujer de mil máscaras
yo soy mujer hilada de emoción.
Canto para saber de mi voz
para expresar mi mudo rostro.
...yo canto para recordar el camino...
yo soy mujer-luna
yo canto confundiendo los días,
el tiempo-espcio se hace uno.
Canto lenguas afiladas
como cuchillos de calendario.
Yo soy mujer-corazón
yo soy mujer-trece serpiente
yo soy mujer cambiante.
canta, danza
para que
yo soy mujer-casa
y que lo que acontece hoy sera memorable en el mañana
yo canto para reír eternamente
y aflojar
yo quiero abrazarte sin decir palabra
y sentir que te pusiste en ese instante.
Yo canto para irme en este aliento cálido
y acercarme a mi caverna de sombras.
yo canto para zarpar aún habiendo quemado mis naves.
Yo canto y giro
giro y danzo
me nombro con mil nombres
calzo mis pies con zapatos rojos...
Yo soy mujer-silencio
Yo soy mujer-viento
Yo soy mujer-sombra.
Foto: Gabriel Hernández.
Celestina
Ante el Silencio de Lispector

Después nunca más se olvida. Inútil huir a otra ciudad. Pues cuando menos se espera se le puede reconocer —de repente. Al cruzar una calle en medio de las bocinas de los coches. Entre una y otra carcajada fantasmagórica. Después de una palabra dicha. A veces en el mismo corazón de la palabra. Los oídos se asombran, la mirada se desorbita. Desde entonces es fantasma.
Párrafo de Silencio, de Clarice Lispector
Foto de Inma Luna
Ya no hay mujeres como las de antes

Prepárate: retoca tu maquillaje, coloca una cinta en tu cabello. Hazte un poco más interesante para él. Su duro día de trabajo quizá necesite de un poco de ánimo, y uno de tus deberes es proporcionárselo.
Durante los días más fríos deberías preparar y encender un fuego en la chimenea para que él se relaje frente a él. Después de todo, preocuparse por su comodidad te proporcionará una satisfacción personal inmensa.
Minimiza cualquier ruido. En el momento de su llegada, elimina zumbidos de lavadora o aspirador. Salúdale con una cálida sonrisa y demuéstrale tu deseo por complacerle. Escúchale, déjale hablar primero; recuerda que sus temas de conversación son más importantes que los tuyos. Nunca te quejes si llega tarde, o si sale a cenar o a otros lugares de diversión sin ti. Intenta, en cambio, comprender su mundo de tensión y estress, y sus necesidades reales. Haz que se sienta a gusto, que repose en un sillón cómodo, o que se acueste en la recámara. Ten preparada una bebida fría o caliente para él. No le pidas explicaciones acerca de sus acciones o cuestiones su juicio o integridad. Recuerda que es el amo de la casa.
Anima a tu marido a poner en práctica sus aficiones e intereses y sírvele de apoyo sin ser excesivamente insistente. Si tú tienes alguna afición, intenta no aburrirle hablándole de ésta, ya que los intereses de las mujeres son triviales comparados con los de los hombres. Al final de la tarde, limpia la casa para que esté limpia de nuevo en la mañana. Prevé las necesidades que tendrá a la hora del desayuno. El desayuno es vital para tu marido si debe enfrentarse al mundo interior con talante positivo.
Una vez que ambos os hayáis retirado a la habitación, prepárate para la cama lo antes posible, teniendo en cuenta que, aunque la higiene femenina es de máxima importancia, tu marido no quiere esperar para ir al baño. Recuerda que debes tener un aspecto inmejorable a la hora de ir a la cama. Si debes aplicarte crema facial o rulos para el cabello, espera hasta que él esté dormido, ya que eso podría resultar chocante para un hombre a última hora de la noche. En cuanto respecta a la posibilidad de relaciones íntimas con tu marido, es importante recordar tus obligaciones matrimoniales: si él siente la necesidad de dormir, que sea así, no le presiones o estimules la intimidad. Si tu marido sugiere la unión, entonces accede humildemente, teniendo siempre en cuenta que su satisfacción es más importante que la de una mujer. Cuando alcance el momento culminante, un pequeño gemido por tu parte es suficiente para indicar cualquier goce que hayas podido experimentar. Si tu marido te pidiera prácticas sexuales inusuales, sé obediente y no te quejes. Es probable que tu marido caiga entonces en un sueño profundo, así que acomódate la ropa, refréscate y aplícate crema facial para la noche y tus productos para el cabello. Puedes entonces ajustar el despertador para levantarte un poco antes que él por la mañana. Esto te permitirá tener lista una taza de té para cuando despierte.
Sacado de "Economía doméstica para bachillerato y magisterio" Sección Femenina 1958 y de aquí.
Sujeto a destrucción. Elena Anníbali.

vino, a mi jardín,
la vaca sagrada de la literatura
vino con su lomo de no ser montado,
con los dos ojos anhelantes de toro negro,
con los mugidos rotos de vaca vieja
a comerme las flores, vino,
a morderme la ropa tendida,
como un caníbal,
vino, como un político,
a arengarme, a pisotear mi casa,
a cagar en mis cortinas, vino,
sí, a meter bulla al vecindario
y sembrar la discordia,
a perder las manzanas nuevas,
las brevas de los higos
que crecían como pechos en
los árboles fragantes y altos,
a espantar los pájaros
entonces,
harta, jodida,
le grité:“con tu leche a otra parte, vaca!”
y se fue con su vacuno trote
a jardines más fecundos
a mujeres más dóciles
a refregarse en sus faldas
como en un palenque
y se quedó ahí,
con las santas de siempre,
con las que hablan bajito
con las correctas
EL VIAJE FUE PARA MI UN RESBALÓN HACIA DENTRO. Safrika.

De pronto es, como si me quedara sin sonidos, sólo la cigarra y lo demás
un silencio denso y matemático, un silencio verde de moscas y bocanadas.
Todo lo que recuerdo, después de la enésima calada a un cigarrillo que
no debiera fumar, eres tú y tus ojos llorando en Jaipur
con cuarenta
de fiebre.
El agua en la piscina está
demasiado fría ya en septiembre para alguien como yo,
bostezo y lanzo el cigarrillo contra el césped por cortar,
y todo lo que recuerdo
eres tú caminando por delante de mi,
abriéndote camino entre animales y fosas,
desollándote en el ensordecedor tráfico de Delhi,
salvándome de cien mil atropellos, todo
lo que recuerdo eres tú
y a los niños enfermos, con legañas de colores,
y las estaciones de tren
donde el estómago se daba la vuelta y los urinarios públicos cargados contra
nosotros, al pasar con una aspiración, y es así, lo único,
lo más hermoso, de todo lo que recuerdo, eres tú.
Ahora estoy en el campo, mi padre duerme cerca, un sueño de barrigas y
sobresaltos. No entiende que no quiera
hablar de ello pero es que
quiero olvidarme del viaje.
Claro que, no puedo.
Y no hago más que dar vueltas y más
vueltas y
en la piscina, meto un pie y está helada, helada para gente como yo que
se resfría poco pero cuando lo hace está perdida, que soy fuerte como un roble pero a veces
me vengo abajo y parece demasiado aventurarse y mojarse el pelo
un uno de septiembre, sin saber si mañana
me sentiré mejor, se pasará el mal de estómago, sobreviviré a
mi corazón que pesa con estos mil años de existencia,
sin saber si volverás, si volverás queriendo, y con los perros que ladran y
un gallo cantando a deshora y viendo estas estelas de aviones en el cielo azul con el silencio
tan grande que no deja paso a nada más que no sean mis propios pensamientos
cargados de pieles y barro.
Perdona el mal poema, todo se atropella
y hace tanto
que no escribo...
El traje reparado de la chica astronauta.
Algunitas. Elena Anníbali.

Algunitas
/algunitas poetas que conozco mueren por morirse
muy jóvenes,muy putas,y extremadamente talentosas
(pero el orden puede variar)/
/he contado:
dos que esperan meter la cabeza en el horno,
una, meterse el seconal en la garganta,
otra se abre, cada tanto,
las venas
por si allí encuentra
el caudal imaginativo/
/cuando notan a Fulano en una reunión,
ponen cara de buey zonzo,
sofocan las risitas,y le hablan de ‘Fucó’
o ‘Deguidá’,
por si sus reputa-
ciones
ascienden
oh, sí, de algo hay que hablar
en el poema
mucho mejor si es sobre
la Gran Tragedia de Sus Vidas,
nenas que papi abandona,
que mami desama,
que cobayo muere aplastado
por camión lechero
femmes fatales
de todas maneras/
qué pena que yo sea provinciana
haga la siesta,vea los simpsons
y que jamásmente logre comprender
cómo carajo se convierte una
en poeta de endeveritas
Elena Anníbali. Argentina. Su blog: www.chemadamme.blogspot.com
EliZabeth Bishop: Un arte

No es difícil dominar el arte de perder;
tantas cosas parecen rebosar del deseo
de ser perdidas que su pérdida no es un desastre.
Pierde algo cada día. Acepta la irritación
de las llaves extraviadas, la hora malgastada.
No es difícil dominar el arte de perder.
Practica después perdiendo más, y más rápido:
lugares, y nombres, y los sitios a los que quisiste viajar.
Ninguna de estas pérdidas será un desastre.
He perdido el reloj de mi madre. ¡Y mira!, la última
o la penúltima de las tres casas que he amado se perdió.
No es difícil dominar el arte de perder.
He perdido dos ciudades preciosas. Y más aún:
algunos reinos que poseía, dos ríos, un continente.
Los echo de menos, pero no fue un desastre.
Incluso perdiéndote a ti (la voz risueña, un gesto que
amo) no habré mentido. Es evidente
que no es demasiado difícil dominar el arte de perder
aunque parezca (¡escríbelo!) parezca un desastre.
ELIZABETH BISHOP
Traducción de Berna WANG
Poemas de regalo en La Noche en Blanco

Rafel Espejo, Pablo Fidalgo, José Daniel García, Enrique García-Máiquez, Juan Andrés García Román, Raquel Lanseros, Juan Marqués, Elena Medel, Javier Vela y Sofía Castañón.
Un poema de Sara Herrera

Quai de la Gare
Diane Wakoski: El mecánico

La mayoría de los hombres usan
los ojos
como metrónomo
para marcar el compás
del caminar de una mujer
cómo sus caderas se ciñen
contra la tela, igual que los higos
en el árbol
justo antes de reventar
sus moradas pieles,
para medir qué tanto
de su andar emplea en la cama
de noche,
la jarra del cielo
llenándose de vía láctea
centellea cada vez
que ella mueve los labios.
pero, claro,
los secretos
no son los golpes obvios
en la canción
que cualquier baterista puede dar
oyendo la velocidad del motor
—hecho también de golpes—
tan rápidos,
sutiles, supongo,
que llegan como un sonido continuo
o el corazón que, por supuesto,
golpea sin ventilador
que lo mantenga
fresco;
es una prueba,
un ritmo,
que no podrían ver
aquellos ojos medidores
aunque tal vez haya algunos
con dedos y oídos
tan cerca de los motores
con aceite limpio circulando por los oídos
que depure la sesera,
quizás algunos...
puedan decir
en qué consiste
el secreto sangrar de una mujer
Como mujer
con estrellas untuosas
en todos los puntos
de mi piel
nunca podría
fiarme de un hombre
que no fuera mecánico;
un hombre que usa sus
ojos,
sus manos,
escucha
al
corazón.
DIANE WAKOSKI
(Poema tomado de www.materialdelectura.unam.mx)
Christine Arnothy: Tengo quince años y no quiero morir



Al bajar al sótano con mis baldes vacíos, sentí mi corazón ligero y desbordante de alegría, como si, en tiempos de paz, de la paz más serena, acabaran de hacerme un magnífico regalo.
Christine Arnothy. TENGO QUINCE AÑOS Y NO QUIERO MORIR. Traducción de Paula Emilia Sanz. Barril Barral Editores, Barcelona, mayo 2009.
Definición de "valiente" y "comprometida"

Aceptará recibir 40 latigazos por llevar pantalones para mostrar qué pasa en Sudán
(clicka en el titular si te interesa)
Pandoras y blogueras en Hache núm. 6

EDITORIAL
La publicación de este número 6 de la revista H se ha retrasado casi 4 meses, pero esto nos permite sumarnos al año Gaya (celebración de su centenario) –que habrá comenzado aproximadamente cuando esta revista salga a la calle–, ilustrándola con los magníficos apuntes y dibujos de Ramón Gaya.
Hemos querido comenzar con la herencia de Claudio Rodríguez (Siempre la claridad viene del cielo...) en boca, esta vez de Javier Moreno, quien recoge el eco de aquella primera refutación de Ángel Guinda: “No siempre la claridad viene del cielo”. Nos ponemos en la actualidad con los versos de algunas de las poetas que conforman la antología “La manera de recogerse el pelo, generación bloguer”, como Ana Pérez Cañamares, Isabel Bono y alguna otra que, como Luna Miguel o Eva Vaz, son conocidas sobre todo por su presencia en la blogosfera. Es un lujo poder mostrar poemas inéditos de tantas voces distintas, contar con textos de Jordi Doce, Vicente Muñoz Álvarez, Marta López Vilar o José Luis Piquero; como es un placer enseñar las primeras creaciones de autores como Pedro Sánchez Martínez. Además, hemos tenido la suerte de conocer a Lara Moreno, que nos ha puesto en contacto con Roberto Terán y David J. Calzado.
Entre estas páginas aparecen poemas de Sergio C. Fanjul y Camilo de Ory, quienes junto a Javier Moreno, aparecen mencionados por Manuel Rico como tres de los siete autores emergentes más importantes de la poesía actual escrita en España.
Y para cerrar este número traemos a nuestras páginas versos de Victoria Lovell, Eduardo D’Anna y Héctor Berenguer, poetas de Rosario (Argentina) que han elegido nuestra revista para mostrar parte de su quehacer.
La efermedad del dolor, Alejandra González

Foto de Margarida
Estómago I
A mi estómago lo cubren
todos los tipos de dolor
(el dolor es un tipo de piso)
Yo
los conozco
y sé
cuando alguien camina
sin zapatos
adentro de mi estómago
Estómago II
Yo soy
un estómago despellejado
dividido
y olvidado
Apenas sostenido por una piel antigua
que nunca termina de morir
Abierta
Abierta en una columna
llena de mil huesos enfermos
que la torturan
Abierta hasta el cansacio
como una puerta vieja
que se queja y que no duele
Abierta hasta vaciarse
entera de dolor
Secar cada órgano
desinfectar los labios
extraer todo lo que sangre
dejarme limpia
Abierta es mostrada
en los museos del mundo
y la gente se ríe
Alejandra González
La enfermedad del dolor